sábado, 9 de noviembre de 2013


Algunas notas sobre la Alquimia

Musaeum Hermeticum, Frakfurt 1749

La Alquimia era una Ciencia de orden cosmológico, y de aplicación al orden humano en en base a la analogía entre el microcosmos y el macrocosmos. Como todas las demás ciencias tradicionales, tenía un profundo carácter espiritual en razón de la llamada ley de correspondencia.

Alquimistas en busca de la Piedra Filosofal

Las escuelas tradicionales de origen cristiano componen entre sus enseñanzas el Hermetismo, y su práctica, La Alquimia (Espiritual) es descrita por éstas como una Ciencia Cosmológica, como el Arte Real que enseña a transmutar el plomo de la naturaleza humana vulgar en el Oro Iniciático, realizando la perfección compatible con el carácter de cada ser, a medida que vaya alcanzando estados más elevados de Conciencia. Por lo tanto viene a ser una Ciencia Sagrada junto a la Magia (Teurgia) y la Astrología. La parte tradicional alquímica, cuyo origen se pierde en el más remoto pasado, tiene como sus exponentes más destacados a la Clase Sacerdotal del Antiguo Egipto, pues era practicada como un Arte esotérico reservado sólo a los iniciados. De allí se extendió al Cercano Oriente y a Occidente, reconociendo como fundador a la figura simbólica de Hermes Trismegisto o Hermes el Tres Veces Grande, (identificado por los egipcios bajo la figura del dios Thoth), Institutor de todas las ciencias y las artes, por lo que ha sido llamado Arte Hermético. En el término Alquimia, que viene derivado del árabe Al-kimiya, tenemos una segunda parte de su definición, la cual se remonta a la raíz egipcia Kemi que significa negro (o “Tierra Negra”, nombre con que, por cierto, también se conocía a Egipto). Alquimia viene a ser también simbólicamente "Arte Negro" (la Materia Prima en putrefacción).

Los elementos en su balance perfecto bajo el Principio Universal

El metal común del alquimista era símbolo del YO no redimido, mientras que el Oro, de naturaleza incorruptible y su capacidad de brillar duraderamente, es el símbolo del YO Espiritual Transmutado. Como es bien sabido, el lenguaje simbólico, alegórico o inclusive críptico de la Transmutación Alquímica se utilizaba también para enmascarar lo que la poderosa Iglesia Católica Romana consideraba como herético, ya que si vemos su significado, dicha transmutación (comenzando mediante la Influencia Espiritual o Fiat Lux que es recibida en el Ritual de la Iniciación), podría elevar al Ser más allá de la pretendida “Salvación” de la que las religiones occidentales se dicen depositarias. Empero, lo que realmente busca el Iniciado es aún más complejo: la verdadera “Liberación” de las ataduras profanas, compuestas de ideas preconcebidas y el conocimiento vano y utilitario, (recordemos “el despojo de los metales”, como antesala al proceso de Iniciación). Por ello es necesario desembarazarse, despojarse de los metales viles, para entrar al Templo a buscar el Oro Espiritual. Sólo venciendo la codicia de bienes materiales y la avaricia sórdida, se puede transmutar en Gloria Espiritual. La verdadera y más elevada Alquimia, es la que produce el Oro Filosófico y no el oro vil (maniobra conocida como Crisopeya). La Sublimación de los estados de conciencia era pues, el fin último de esta operación, de manera de obtener al fin la tan buscada Piedra Filosofal (Lapis Philosophorum) o "Medicina Universal", oculta en lo más profundo del Ser, y la obtención de ésta, llamada “Origen de la Vida" o "La Fuente de la Inmortalidad", lo que el alquimista verdadero buscaba de obtener.




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